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Síndrome hikikomori. O el síndrome de la puerta cerrada

¿Tenemos un hijo/a que se pasa demasiadas horas en su cuarto jugando?¿Se está aislando del mundo? Si. Continúa leyendo vamos a explicarte un síndrome que se originó en Japón pero esta traspasando fronteras. SÍNDROME HIKIKOMORI. No es muy frecuente en nuestro país, pero es un hecho que el síndrome Hikikomori existe.hikikomori

El síndrome Hikikomori se caracteriza por un asilamiento social total. Sus víctimas suelen ser jóvenes entre 15 y 25 años, hijos únicos o primogénitos, introvertidos y con una baja autoestima.

Se encierran en casa, no salen, no se relacionan. Tienen pocas habilidades sociales. Sus padres suelen ser clase alta-media que pueden permitirse comprar al joven los últimos adelantos tecnológicos. Entonces empiezan a jugar, siguen jugando hasta que en los casos más extremos ya no salen de su habitación, los padres le pasan la bandeja de comida que devuelven, lo que en algunos casos les sirve a los padres para saber que todavía está allí. En España se conoce con el nombre del “Síndrome de la puerta cerrada”.

Características.

El joven Hikikomori vive en su habitación, desde pequeño han tenido una habitación para el solo con todo lo que necesita, descuida sus cuidados básicos (no se lava, ni se peina, ni se corta el pelo) no se mueve lo que hace que vaya perdiendo su capacidad motora, sus habilidades sociales van desapareciendo. Su mundo son los video juegos, sus mundos virtuales. Su mundo se reduce a las cuatro paredes de su habitación y los únicos estímulos que recibe son los que le proporcionan sus juegos.

hikikomoriEs mucho más grave que la adicción a internet, los hikikomori pueden pasarse años encerrados en casa, la media está entre 1-5 años pero ha habido casos en los que han estado encerrados 10 años o más. Este aislamiento hace que una vez que se “rescata” al joven Hikikomori sea difícil su inserción en la sociedad. Son como “el niño de la selva” no han tenido trato social, no saben relacionarse con las demás personas. Hay que tener en cuenta que cuando “se recluyeron” era adolescentes, ahora son adultos. Todo su círculo de amigos ha evolucionado y quién más y quién menos ha encauzado su vida (trabajo, familia, etc.). Ellos tienen que aprender a relacionarse otra vez.

El término fue acuñado en el año 2000 por el Dr. Tamaki Saito, hikikomori significa literalmente estar recluido, apartarse. Se da mayormente en Japón, donde la sociedad es más susceptible a estos problemas pero como ya hemos dicho se está dando en otros países.

No se aíslan de la noche a la mañana, es un proceso gradual. Al principio empiezan a pasar más tiempo en su habitación, descuidan a los escasos amigos que tienen (son jóvenes con problemas de sociabilidad), los estudios los van abandonando. No quieren ir al colegio, internet les absorbe. Son jóvenes de clase media–alta cuyos padres se pueden permitir los adelantos tecnológicos así como mantener a un hijo que no trabaja ni estudia.

Los padres de los hikikomori al principio no suelen hacer nada, creen que se les pasará que el jugar es propio de la edad (recordamos que empieza sobre los 15 años). Estos jóvenes suelen volverse tiranos y agresivos con los padres. Rechazan cualquier tipo de ayuda. Los padres no saben qué hacer, los amenazan que si los sacan de su habitación se suicidan. Así ellos tampoco piden ayuda, piensan que están fracasando en la educación de los hijos. Piensan que “ya saldrá” y así se pueden pasar años.hikikomori

Hay 4 tipos de Hikikomori:

  • El pre-hikikomori o junkikomori: que sale de vez en cuando a la universidad o colegio, pero carece de toda relación social.
  • El hikikomori social, rechaza el estudio, trabajo. Pero mantiene la relación social. Sería algo parecido a la generación ni-ni de España (ni estudia ni trabaja)
  • El Tachisukumi-gata que presenta una fobia social muy marcada y se siente paralizado por el miedo.
  • El netogehaijin, se podría traducir como “el zombi del ordenador”.

Observa a tu hijo, piensa si el tiempo que pasa tu hijo en su cuarto es excesivo. El síndrome Hikikomori se puede evitar o por lo menos detectarlo antes de que las consecuencias sean peores.