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Síndrome del cuidador quemado o Burn out.

Cuando en una familia hay un miembro que cae enfermo con una enfermedad crónica que requiere muchos cuidados, todos nos preocupamos por esa persona. Preguntamos ¿cómo está?, ¿si ha mejorado?, ¿qué tal lo lleva? y cosas parecidas. Pero muy pocos nos preocupamos por la persona que lo cuida, nos olvidamos de ellas y casi nunca preguntamos cómo están ellas, que en el mayor número de casos suelen ser mujeres: esposas, hijas, hermanas.síndrome del cuidador quemado

Estos cuidadores a veces experimentan el SINDROME DEL CUIDADOR QUEMADO O BURN OUT. Los enfermos suelen ser personas mayores que cada vez se hacen más dependientes, enfermos con Alzheimer o cualquier demencia. Personas que necesitan cuidados continuos. El cuidador se dedica en exclusiva al enfermo, dedica todo su tiempo e incluso a veces deja de trabajar para dedicarse a él. Aunque también pueden ser otras enfermedades, pero el denominador común es el de una persona que necesita cuidados continuos.

El cuidador suele ser una única persona, los demás miembros de la familia suelen desentenderse. Es cómodo que otra persona se dedique a la madre, padre, abuelo/a que necesita que le cuiden, que ya no puede valerse por sí mismo. Y esta persona que se vuelca en el cuidado suelen ser la mujer, la hija, hermana. Todavía a las mujeres todavía se las educa a que ellas son las que se tienen que encargar de estas tareas.

Así las cuidadoras (vamos a llamarlas así por ser las mujeres mayoría, pero sí hay algún hombre que también sea cuidador también este artículo va dedicado a él) se centran en el enfermo, se vuelcan en él y poco a poco van desarrollando sentimientos y actitudes negativas hacia el enfermo que cuida: fatiga física y emocional al realizar tareas repetitivas y monótonas, desmotivación, angustia, tristeza, aislamiento social ( se deja de salir con los amigos por cuidar al enfermo), irritabilidad etc. Hasta dejan de trabajar para dedicarse “en cuerpo y alma ala enfermo”.

¿Qué consecuencias tiene?

Estas cuidadoras sufren de estrés crónico,  por cuidar todos los días y de una manera monótona al enfermo. Centran su vida en el enfermo, suelen descuidar su aspecto personal, no hacen otra cosa que estar pendientes de él. Se olvidan de sí mismas, no se relacionan con nadie. Dejan de salir con otras personas por que empiezan a pensar que ya no tienen nada que contar. Se sienten agobiadas por no poder solucionar todo, se muestran desbordadas.

Se centran tanto en el cuidado que poco a poco van creyéndose  imprescindibles en el cuidado del enfermo. No permiten que nadie las ayude. “Es que no sabéis cuidarle, yo sé lo que ahora necesita”, “nadie lo hace como yo”, “no sabéis hacer nada” son frases que pueden ser signos de alarma. Tienen que estar presentes en todo lo referente al enfermo, se van agotando poco a poco hasta que llega un momento en que están tan cansadas que no son capaces ni de cuidarse ellas mismas.

CUIDADORA: “SINO TE CUIDAS, NO PODRÁS CUIDAR”.

Si crees que tienes este trastorno, pide ayuda. Tienes que saber que es normal que te encuentres cansada, no tienes que olvidarte de ti. Eres importante y si tú estás bien cuidarás a tu familiar mucho mejor.

Tienes que ser casíndrome del cuidador quemadopaz de decirle NO al enfermo. Estos a veces se vuelven muy demandantes por lo tanto y en la medida que su enfermedad lo permita tienes que intentar que haga cosas por sí mismo. Por lo que tienes que pensar en ti misma.

No prestes sólo atención a lo que has hecho o ha salido mal. Ten en cuenta que todos cometemos errores y no todo te va a salir perfecto. Tus objetivos tienen que ser reales, a veces el enfermo no va a mejorar y en  ocasiones el enfermo seguramente empeorará. No creas que no pueden ir a peor. Tienes que reconocerte tus logros, auto reforzarte.

Tienes que delegar en otros miembros de la familia, no eres imprescindible. Intenta buscarte un tiempo para ti, que otra persona cuide del enfermo esas horas. Tú le cuidas todos los días, no pasa nada porque una tarde a la semana otra persona cuide del enfermo. No te aísles, intenta realizar actividades en las que el enfermo no esté presente, sal con tus amigas a tomar un café, ver una película, ir de compras o cualquier actividad que te guste.

En la medida de lo posible utiliza los Centros de Día, Residencias de respiro temporal o personal de atención domiciliaria. Tú no lo puedes hacer todo, tienes límites y puedes pedir ayuda.

Finalmente,habla de lo que te está pasando, que te sientes triste, que no tienes fuerzas a veces viene bien. Ten en cuenta que todo lo que te está pasando es normal. No te sientas culpable por ello.

Intenta descansar todo lo que puedas, cuida tu dieta.

No olvides que puedes pedir ayuda siempre que lo necesites. A la familia, al psicólogo, a grupos de autoayuda que hay en todas las asociaciones con la enfermedad de tu familiar (Alzheimer, cáncer, etc.). También puedes pedir información sobre los aspectos de la enfermedad, como va evolucionar, qué es lo que tienes que hacer, posibles complicaciones etc., que te ayudarán a entenderla y saber qué es lo que te espera.

Volvemos a repetirte la misma premisa: “SINO TE CUIDAS, NO PODRÁS CUIDAR”. NO LA OLVIDES.