Falta de deseo. Inhibición del deseo

Nunca tengo ganas.

Todos en algún momento de nuestra vida sexual hemos rechazado mantener relaciones sexuales con nuestra pareja. Es  una simple discrepancia entre las necesidades sexuales de cada miembro de la pareja, no falta de deseo.

Sólo se considera falta de deseo o inhibición del deseo sexual cuando realmente no tenemos ningún interés por el sexo. Ojo, no sólo no queremos mantener relaciones sexuales con nuestra pareja. Tampoco mostramos ningún interés por otro tipo de comportamientos sexuales como la masturbación o las propias fantasías sexuales. No prestamos atención a ningún tipo de estimulación sexual o erótica. No consideramos que nadie sea atractivo como pareja sexual. En definitiva, el sexo ha desaparecido de nuestras vidas. Tan sólo nos planteamos mantener relaciones sexuales por la insistencia de nuestra pareja, nos planteamos que “ya toca“. Ya que la ausencia de relaciones sexuales genera graves conflictos en la pareja.

Es a partir de este momento cuando se  mantienen relaciones sexuales por “obligación“, de forma rápida y para cumplir. Así tan sólo conseguimos agravar  la falta de deseo. Convertimos el sexo en un castigo. Eliminamos la satisfacción que nos tiene que aportar, deja de ser divertido, se convierte en obligación. Paralelamente, comenzamos a desarrollar comportamientos de evitación hacia nuestra pareja, reducimos las muestras de cariño, evitamos todas las posibles situaciones de intimidad, no sea que por algún comportamiento nuestro él o ella interpreten que queremos mantener una relación sexual, y nada más lejos de la realidad.

falta de deseoLa falta de deseo es uno de los problemas sexuales más frecuentes en nuestra sociedad actual. Afecta en un mayor porcentaje a las mujeres (35%) que a  los hombres (15%). También se denomina inhibición del deseo, apatía sexual, o falta de interés por el sexo.

Causas de la Falta de deseo.

Pueden ser físicas, las alteraciones de algunos niveles hormonales como la testosterona, o el consumo de fármacos como antidepresivos, o enfermedades como la diabetes, fibromialgia, o el dolor crónico,  afectan a nuestro deseo sexual, inhibiéndolo de forma considerable

Pero en la mayoría de los casos las causas de la falta de deseo son psicológicas. Dentro de ellas una de la más importante es el aburrimiento sexual. Es decir, dentro de las relaciones sexuales se ha impuesto la monotonía. La pareja (aquí nos referimos tanto al hombre como a la mujer)  ya no busca juegos nuevos o nuevas ideas, de este modo las relaciones sexuales siempre son predecibles y aburridas. Siempre sabemos lo que va a suceder, y vamos perdiendo de forma progresiva el interés por el sexo y todo aquello que lo rodea.

Dentro de esta monotonía sexual puede estar jugando un papel importante las posibles crisis de la pareja, rencillas y diferencias que no se han solucionado de forma adecuada. Los problemas de convivencia pueden afectar de forma considerable a la vida sexual.

Una de las posibles causas de este estancamiento sexual son los propios prejuicios de uno de los miembros de la pareja. El desconocimiento de nuestro funcionamiento sexual puede hacer que tengamos miedo o ansiedad ante la perspectiva de nuevas experiencias sexuales. Primero tenemos que saber que nos gusta para luego pedirlo.

Otro de los factores que influyen en la aparición de la falta del deseo es la presencia de diferentes tipos de disfunciones sexuales como son la eyaculación precoz,  la anorgasmia, el vaginismo, la disfunción eréctil, etc.

Soluciones a la Falta de deseo.

La terapia sexual está dando muy buenos resultados en el tratamiento de la falta de deseo. En el caso de las diferentes disfunciones sexuales, tratamos dichos problemas sexuales para evitar que interfieran en la relación sexual. De este modo la pareja vuelva a retomar su vida sexual con normalidad, sin miedos ni problemas.

Para el aburrimiento sexual sería necesario identificar porque se ha llegado a la falta de deseo e intentar solucionarlo, pero ante todo intentar terminar con la monotonía sexual. Para ello hay que intentar eliminar todos los posibles prejuicios sexuales que podrían estar interfiriendo en la relación sexual.

En todos los casos de falta de deseo, es necesario incrementar la comunicación dentro de la pareja. La pareja ha de ser capad de entender las causas por las que  llego a la falta de deseo de uno de ellos, y a partir de este momento comenzar a solucionarla.

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