Ansiedad

¿Qué es realmente la ansiedad?

La ansiedad no es algo “malo” en sí mismo. Es una emoción que tenemos todos y que se activa ante situaciones que percibimos como amenazantes. Es como una alarma interna que nos avisa: «¡Ey! Presta atención a lo que está pasando». Esa sensación de alerta puede ser útil en situaciones realmente peligrosas (como cuando cruzas una calle y un coche viene a toda velocidad), pero el problema es cuando esa alarma se activa sin razón aparente o con demasiada frecuencia. Esa es la ansiedad: una emoción que está pensada para situaciones de vida o muerte, pero que a veces se activa cuando no hace falta.

Los síntomas: ¿cómo saber si tienes ansiedad?

La ansiedad se puede manifestar de diferentes formas, y no siempre de la misma manera en todas las personas. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

Físicos. un Nudo en el estómago, tensión muscular, sudoración fría excesiva, palpitaciones o incluso mareos.

Mentales (cognitivos). Pensamientos acelerados, dificultad para concentrarte, preocupación constante por cosas que podrían o no ocurrir.

Emocionales: Sensación de miedo o pánico sin saber por qué, irritabilidad o una sensación de estar «fuera de control» o de «volverse loco»

    Es importante recordar que no todas las personas experimentan todos estos síntomas, y eso está bien. Se adapta a cada uno de nosotros como un traje a medida… ¡aunque no sea un traje que queramos usar!

    Sus diferentes tipos.

    Existen distintas formas para un mismo ruido interior. La ansiedad se manifiesta como puede, no como quiere:

    • 1.Trastorno de ansiedad generalizada (TAG) : Las personas con TAG están en un constante estado de alerta mental. Se preocupan por todo: el trabajo, la salud, el dinero, el cambio climático, si el perro está triste… incluso por cosas que aún no han pasado (¡y que probablemente nunca pasen!). Y no, no pueden simplemente “relajarse”, aunque lo intenten. Sólo se diagnostica cuando la  ansiedad excesiva está la mayor parte del día durante seis meses o más.
    • 2.Trastorno Obsesivo – Compulsivo (TOC):  Aunque ahora se clasifica por separado, también comparte raíces con la ansiedad. Aquí la ansiedad se canaliza a través de obsesiones (pensamientos repetitivos e intrusivos) y compulsiones (rituales para calmar la ansiedad, como lavarse las manos 40 veces o verificar la cerradura cada cinco minutos). No es “ser maniático”, es mucho más complejo que eso.
    • 3. Trastorno de Estrés post traumático: Aunque no es estrictamente un «trastorno de ansiedad» en el manual diagnóstico actual, muchas de sus manifestaciones lo parecen. Surge después de haber vivido o presenciado una experiencia traumática (accidentes, agresiones, desastres). La persona revive el evento, tiene pesadillas, hipervigilancia, y una intensa ansiedad relacionada con recuerdos del trauma.
    • 4. Fobias:  ¿Te dan pavor las arañas, volar en avión, o los globos? Esto es para ti. Las fobias específicas son miedos intensos e irracionales hacia algo concreto. La reacción de ansiedad es desproporcionada en relación al «peligro real», pero no por eso deja de sentirse muy real. (Y sí, el miedo a los payasos también entra aquí.
    • 5. Trastorno de pánico: Aquí hablamos de ataques de pánico: momentos intensos de miedo que aparecen de la nada, como si tu cuerpo entrara en modo «¡sálvese quien pueda!» sin razón aparente. Corazón acelerado, falta de aire, sensación de estar perdiendo el control… todo sin que haya un tigre suelto cerca (aunque el cuerpo actúe como si lo hubiera). Quien lo ha vivido, sabe que no es “nerviosismo” sin más.
    • 6. Ansiedad social o fobia social: Esto va más allá de ser tímido o introvertido.Es un miedo intenso a ser juzgado, criticado o a hacer el ridículo en situaciones sociales. Hablar en público, conocer gente nueva, comer delante de otros… se convierten en auténticos retos, se puede superar con ayuda Psicológica.
    ansiedad
    En resumen.

    La ansiedad es algo normal y, aunque no siempre sea divertida, no tiene que gobernar tu vida.

    Reconocerla, entenderla y aprender a manejarla es el primer paso para recuperar el control.

    
No existe un único trastorno de Ansiedad, pero el primer caso para calmarla es entenderla. Así que, si la ansiedad está haciendo de las suyas, no dudes en dar el paso y acudir a terapia psicológica,. No se trata de un signo de debilidad, sino de un acto de valentía y auto cuidado.

    Al final del día, todos necesitamos un poco de ayuda para navegar por los momentos difíciles, y un psicólogo puede ser ese compañero de viaje ideal que te ayude a tomar el control. ¡No estás solo/a!
Así que, la próxima vez que la ansiedad toque a tu puerta, no la dejes sentarse a tomar té. En lugar de eso, pon en práctica algunos de estos consejos y demuestra que tú eres quien manda ¡Y recuerda, todo pasa!